Fuegos artificiales.
A todos nos gusta la fiesta y disfrutamos de nuestra Feria, pero la realidad es a veces otra: cuando los responsables de Ayuntamiento que han ordenado colocar el espectáculo pirotécnico a escasos 100 metros de nuestras viviendas disfrutaban de lo bonito que eran los fuegos, los vecinos veían otra realidad bien distinta que merece la pena contar.
Mientras esto ocurría los vecinos tenían que apagar con mangueras de agua rescoldos de pirotecnia que caía en sus balcones, en sus áticos y sus pisos bajos (restos de pirotecnia por cierto alguno del tamaño de un balón de fútbol); tenían que ver cómo el terreno que hay colindante a sus viviendas ardía por las llamas. Incluso una vecina tuvo que apagar un rescoldo de fuego que le cayó en el pelo. Cuando acabó el espectáculo parecía que nuestra urbanización hubiese sido el lugar donde se hubiese celebrado una batalla campal, una guerra o llámese como se quiera, con restos de proyectiles por todos los sitios, algunos como decía antes del tamaño de un balón, aún más peligroso si tenemos en cuenta que caen ardiendo.
Y todo esto no ha sido porque los vecinos no hayan prevenido al Ayuntamiento y autoridades del peligro que la cercanía del espectáculo podría causar para su seguridad e integridad física. Hemos estado durante toda la semana avisando al Ayuntamiento del peligro de la cercanía, hemos solicitado que se retire la hierba seca del terreno colindante por el riesgo de incendio… Y han hecho caso omiso, visto está. Ni siquiera han pedido un informe al Dpto. de Prevención de Bomberos que dictamine si es un lugar apropiado para dicha actividad. Los mismos bomberos y policías que cubrían la seguridad del acto dijeron que era una “auténtica locura” colocarlo tan cerca de viviendas. Todo ello mientras la expresión de sus caras cambiaba conforme avanzaba el espectáculo al ver las consecuencias que estaba acarreando.
Nosotros no estamos en contra de la fiesta porque también la disfrutamos pero hay que tener cierta coherencia, luego decimos que hasta que no pasan cosas no se hace nada, y cuando estas cosas pasan quizás a veces es demasiado tarde. Si las personas responsables de la ubicación del espectáculo quieren verlo en primera línea para tener buenas vistas les cedemos nuestras viviendas, eso sí, que vengan preparados con un traje ignífugo, un casco y una manguera por si prenden fuego las casas. Es lamentable que en estos tiempos aún tengamos que padecer espectáculos como el vivido hoy. Es lamentable que no se escuche a los ciudadanos ante las quejas preventivas que hacemos. Parece que a los políticos únicamente les importa el momento electoral y su imagen pública, y como decimos que tengan que suceder daños materiales o humanos para que se tomen medidas. Sólo esperamos que esto no vuelva a suceder.
De todas las experiencias dicen que hay que sacar alguna parte positiva. De esta también encontramos algo: que por lo menos durante los 20 minutos que duró el espectáculo la prostitución desapareció de esa misma calle. Ya está bien de que nuestra zona sea un cajón de sastre donde se ubica todo lo que nadie quiere debajo de sus ventanas. Señores, abramos los ojos y seamos conscientes de la realidad, lo que antes era una zona deshabitada de Granada ahora es una zona donde residen muchas familias jóvenes, es una de las zonas más bonitas de la ciudad, y que merece la pena cuidar igual que el resto. En esta zona no se pueden ubicar actividades como la prostitución o los fuegos artificiales a escasos 100 metros de sus casas porque supone un foco de peligro e inseguridad para los vecinos que viven ahí.
Nosotros pagamos nuestros impuestos igual que cualquier ciudadano, nosotros votamos igual que cualquier ciudadano, nosotros respetamos nuestras obligaciones igual que cualquier ciudadano. Entonces señores del Ayuntamiento ¿por qué no se nos respeta nuestros derechos igual que se hace con el resto de ciudadanos? Esperamos que este lamentable espectáculo no tenga que volver a repetirse.
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